Meta ha suspendido sin una nueva fecha de entrada en vigor la aplicación de sus controvertidas condiciones comerciales, que habían provocado una fuerte reacción de los editores de prensa y los anunciantes digitales por el alcance de los derechos que la compañía pretendía obtener sobre los contenidos publicados en sus páginas web. La empresa, propietaria de Facebook e Instagram, ha anunciado que abrirá un proceso de consultas con representantes del sector antes de introducir cualquier modificación, aunque no ha confirmado que vaya a retirar definitivamente las cláusulas cuestionadas.
La decisión, comunicada el 28 de octubre, supone un segundo retroceso de Meta en menos de una semana. El pasado 23 de octubre, la compañía ya había retrasado hasta el 20 de noviembre la entrada en vigor de las condiciones comerciales, inicialmente previstas para el 30 de octubre. Aquel primer aplazamiento concedía tres semanas adicionales para responder a las reclamaciones de los editores, pero mantenía intacta la posibilidad de aplicar posteriormente las disposiciones.
La nueva decisión va más allá. Meta ha reconocido que las consultas podrían prolongarse después del 20 de noviembre y ha asegurado que las condiciones comerciales actuales continuarán vigentes hasta que concluya ese proceso y se decida si se introducen modificaciones.
«Hemos escuchado las opiniones de los editores sobre la actualización propuesta de nuestras condiciones comerciales y publicitarias», señaló la empresa en un comunicado recogido por Reuters. Meta añadió que no tiene previsto modificar sus políticas sin realizar previamente una consulta exhaustiva con los representantes y responsables del sector.
El principal motivo del enfrentamiento es la posibilidad de que Meta utilice contenidos de las páginas web de los medios para desarrollar sus propios servicios, incluidos los basados en inteligencia artificial, sin una autorización específica de los titulares de esos contenidos.
Las condiciones propuestas habían generado preocupación porque contemplaban mecanismos de recopilación automatizada de información en sitios web vinculados a cuentas empresariales de sus plataformas. Asociaciones de editores y anunciantes digitales consideraban que la redacción otorgaba a Meta facultades excesivamente amplias para acceder a materiales protegidos y utilizarlos en sus productos tecnológicos.
La compañía ha rechazado esa interpretación. Según su versión, los cambios no persiguen obtener nuevos derechos para apropiarse de contenidos periodísticos ni modificar las preferencias que los propietarios de sitios web pueden expresar mediante el archivo robots.txt, utilizado para comunicar instrucciones a los rastreadores automatizados.
Sin embargo, las aclaraciones ofrecidas por Meta no han conseguido resolver las objeciones del sector. Los representantes de los editores sostienen que la dependencia de Facebook e Instagram como canales de distribución coloca a numerosos medios ante una posición negociadora desfavorable, especialmente cuando la aceptación de las condiciones comerciales está vinculada al acceso a servicios importantes para su actividad.
Reino Unido abre una investigación por posible abuso de posición dominante
La suspensión de las condiciones no ha detenido la intervención de las autoridades de competencia. El 30 de octubre, dos días después del anuncio de Meta, la Autoridad de Competencia y Mercados de Reino Unido (CMA) abrió una investigación formal para determinar si las condiciones comerciales propuestas podrían constituir un abuso de posición dominante.
El organismo británico considera que las cláusulas podrían permitir a Meta recopilar contenidos de las páginas web de los editores y utilizarlos para desarrollar sus propios productos y servicios, incluidas funcionalidades de inteligencia artificial, sin que las empresas afectadas puedan decidir libremente sobre ese aprovechamiento.
La investigación examinará si Meta puede imponer condiciones comerciales injustas a empresas que dependen de sus plataformas para llegar a sus lectores y clientes, una circunstancia que podría afectar a miles de negocios británicos.
La directora ejecutiva de la CMA, Sarah Cardell, advirtió de que las grandes plataformas digitales desempeñan un papel importante en el acceso de las empresas a sus públicos, pero que una posición dominante no puede utilizarse para imponer condiciones injustas.
El procedimiento deberá determinar primero si Meta ocupa una posición dominante en el mercado relevante y, posteriormente, si las condiciones investigadas constituyen una infracción de la legislación de competencia. La apertura de la investigación no implica que se haya demostrado ninguna vulneración de la ley.
Meta ha respondido que no existen motivos para investigar sus prácticas y ha reiterado su compromiso de consultar con los editores y otros representantes del sector antes de modificar las condiciones comerciales.
La controversia también ha llegado a las autoridades de competencia de la Unión Europea, que han recibido denuncias de representantes de editores y anunciantes digitales. Las reclamaciones se centran en el riesgo de que las grandes plataformas tecnológicas aprovechen su posición comercial para obtener derechos sobre contenidos de terceros que posteriormente puedan utilizar en el desarrollo de sus sistemas de inteligencia artificial.



