Más de doscientas personas llenaron este jueves pasado el Ateneo de Madrid en la III Jornada contra la Desinformación, organizada por CLABE, en una cita que se prolongó durante once horas de conferencias, debates y presentaciones. El encuentro, que reunió a cuarenta ponentes de distintos ámbitos —académico, periodístico, institucional y asociativo—, sirvió para trazar un diagnóstico común: la desinformación es un desafío estructural que no puede afrontarse solo desde las redacciones, sino con una respuesta coordinada entre medios, instituciones, sociedad civil y ciudadanía.
El presidente de CLABE, Arsenio Escolar, inauguró la jornada con una intervención que apeló al valor del periodismo riguroso y la necesidad de recuperar la confianza en las fuentes acreditadas. “El compromiso con la verdad —afirmó— no es solo un principio ético, sino una forma de resistencia frente a la manipulación y el ruido”. Su mensaje marcó el tono de una jornada que combinó el análisis académico con experiencias prácticas y reflexiones profesionales.
El catedrático de la Universidad de Navarra Ramón Salaverría abrió el programa con la conferencia Desinformación y periodismo en Europa, donde repasó los principales retos que enfrenta el continente ante la propagación de bulos y campañas de desinformación coordinadas.
Señaló que el problema ya no se limita a los contenidos falsos, sino a la erosión de la credibilidad y la fragmentación del espacio público. En la misma línea, el investigador estadounidense Lucas Graves, profesor visitante de la Universidad Carlos III, abordó el caso norteamericano en su ponencia Desinformación y periodismo en EE. UU., donde destacó el avance de los equipos de verificación, pero también la creciente polarización política como obstáculo para la credibilidad.
Las mesas redondas sirvieron para mostrar el papel que desempeñan asociaciones, entidades reguladoras y medios en la respuesta colectiva. En la primera, dedicada a Asociaciones y organizaciones comprometidas en la lucha contra la desinformación, los ponentes coincidieron en que la cooperación interinstitucional es esencial para sostener una red de confianza en un entorno mediático saturado. La segunda, sobre Alfabetización mediática, puso el acento en la educación como herramienta de prevención: sin pensamiento crítico —advirtieron los participantes— no puede haber una ciudadanía informada.
En el debate Verificar en tiempos de bulos, representantes de EFE Verifica, Maldita.es y VerificaRTVE reclamaron más transparencia en los procesos de verificación y más colaboración entre medios frente a las plataformas que propagan desinformación. Por su parte, Diego Jesús González Vargas, del Departamento de Seguridad Nacional, destacó la necesidad de que las instituciones públicas y el sector privado trabajen juntos en la detección temprana de amenazas informativas.
La tarde estuvo marcada por la presentación del libro Comprometidos con la verdad. Propuestas para mejorar la calidad del periodismo, editado por CLABE, con la participación de sus autores, Borja Adsuara y Elena Herrero-Beaumont, moderados por el profesor Raúl Magallón. La obra plantea propuestas concretas para reforzar la ética profesional, la sostenibilidad de los medios y el papel del periodista como garante de la información veraz.
En la mesa Profesionales de los medios de comunicación, representantes de la FAPE, DirCom y AMDComVal abordaron el impacto de la precariedad laboral, la presión tecnológica y la pérdida de referentes editoriales. Coincidieron en que la lucha contra la desinformación no puede desligarse de la defensa de condiciones dignas para el ejercicio del oficio.
El vicepresidente de la CNMC, Ángel García Castillejo, analizó en La respuesta regulatoria frente a la desinformación la dificultad de equilibrar la libertad de expresión con la necesidad de frenar los contenidos manipuladores. Advirtió que la regulación no debe derivar en censura, pero sí en responsabilidad compartida.
Uno de los momentos más esperados fue la intervención de Mihailo Jovetic, director ejecutivo de la European Independent Media Publishers, que expuso los avances europeos en el uso de inteligencia artificial aplicada a la verificación y la distribución informativa. Alertó sobre los riesgos de delegar en algoritmos decisiones editoriales sin supervisión humana y subrayó la importancia de mantener la independencia frente a los modelos de automatización.
El cierre político llegó con la mesa Grupos parlamentarios, en la que participaron representantes de diferentes formaciones. Aunque las posturas fueron diversas, todos coincidieron en la necesidad de preservar el pluralismo informativo y garantizar un marco regulador que no limite la libertad de prensa.
La clausura corrió a cargo del periodista y escritor Álex Grijelmo, quien reivindicó el valor del lenguaje como instrumento de verdad. “La precisión es el último bastión frente a la mentira”, afirmó ante un auditorio que le despidió con un prolongado aplauso.


