La caída del seguimiento diario de la información local entre los jóvenes de 18 a 29 años hasta el 32% frente al 61% de los mayores de 60 años dibuja una brecha generacional que trasciende un mercado concreto y funciona como advertencia para redacciones y medios de cualquier país, según un estudio de la Northwestern University (Medill Local News Initiative) con 1.101 entrevistas en el área de Chicago y un margen de error de ±4,72%, cuyos resultados reflejan pautas extrapolables a otros entornos informativos.
El informe sitúa el móvil por delante de la televisión como dispositivo de acceso a la actualidad local: el 67% de los encuestados usa con frecuencia el smartphone, frente al 53% que recurre a la televisión, un vuelco que confirma el cambio detectado en 2024 y que condiciona tanto formatos como distribución editorial en cualquier mercado donde el consumo digital es mayoritario, tal como recoge Medill.
La fotografía de consumo general muestra todavía una base sólida —el 52% de la población sigue noticias locales a diario y el 85% mantiene contacto semanal con medios de proximidad—, pero la tendencia juvenil empeora respecto a 2024 (del 39% al 32%), lo que acentúa el reto de relevo generacional en audiencias y obliga a repensar la propuesta de valor del periodismo local más allá de un caso concreto, tal como publica Medill.
La competencia por la atención incluye actores ajenos a las redacciones tradicionales: casi un tercio de los participantes (30%) declara consumir a diario información local de creadores de contenido —usuarios en redes sociales o autores en plataformas como Substack—, por encima de los periódicos locales (18%), un patrón que refuerza la fragmentación de audiencias y que puede repetirse en otros mercados con ecosistemas digitales maduros, tal como recoge Poynter (republicación de Medill).
El uso de inteligencia artificial en la producción periodística abre una brecha adicional con matices por edades. Una mayoría del 52% se declara incómoda con noticias locales “producidas mayoritariamente por IA”, mientras que el 47% acepta la IA “como apoyo” a periodistas humanos; entre los mayores de 60 años, la incomodidad sube al 58%, y entre los 18-29 baja al 48%, pero, a la vez, solo el 38% de los más jóvenes se siente cómodo con contenidos “producidos mayoritariamente por humanos con ayuda de IA” —frente al 57% en la franja de 45-59—, un dato relevante para cualquier redacción que esté definiendo políticas de uso de IA, tal como recoge Medill.
El modelo de ingresos sigue siendo frágil y limita la capacidad de respuesta. Solo el 15% afirma pagar por noticias locales (12% en nacionales) y, entre quienes no pagan, el 45% sostiene que ninguna oferta —descuentos o ventajas— le llevaría a suscribirse, mientras el 62% no es consciente de las dificultades económicas de los medios locales, una percepción que no es exclusiva de un área metropolitana y que condiciona la sostenibilidad del periodismo de proximidad, tal como publica Medill.
El contexto político estadounidense de la primavera de 2025 pudo impulsar el interés por la información nacional sobre la local, pero el estudio identifica un diferencial útil para cualquier mercado: la audiencia percibe la cobertura nacional como más estresante y tiende a evitarla más que la local, una ventana para reforzar el vínculo con contenidos de utilidad directa y en formatos adecuados al consumo móvil, tal como recoge Poynter (republicación de Medill).
Los autores —Stephanie Edgerly y Tim Franklin— subrayan que, aunque la muestra se circunscribe al área de Chicago, los patrones observados (predominio del móvil, menor hábito informativo entre los más jóvenes, auge de creadores individuales y dudas ante la IA) encajan con transformaciones en curso en otros entornos y deberían leerse como un aviso para todos los mercados locales que buscan consolidar audiencias entre la generación Z.



