OpenAI ha anunciado el inicio de una prueba de anuncios en ChatGPT en Estados Unidos, limitada a usuarios adultos que utilicen las versiones Free y Go, según detalla la propia compañía en una nota de prensa en la que explica el alcance, las condiciones y los límites del experimento, y en la que subraya en varias ocasiones que se trata de un test inicial para evaluar la experiencia antes de cualquier despliegue más amplio.
La propia OpenAI precisa en su comunicado que las suscripciones Plus, Pro, Business, Enterprise y Education no incluirán publicidad y que los anuncios “no influyen en las respuestas que ofrece ChatGPT”. La empresa afirma también que las conversaciones con el asistente se mantienen privadas frente a los anunciantes y que el objetivo de esta iniciativa es financiar el acceso gratuito o de bajo coste a funciones más avanzadas del sistema.
Según la nota de prensa de OpenAI, el test permitirá mostrar anuncios claramente identificados como contenido patrocinado y visualmente diferenciados de las respuestas orgánicas del asistente. La compañía sostiene que las respuestas seguirán optimizadas “en función de lo que sea más útil para el usuario” y que los anuncios no alterarán ese criterio. La propia OpenAI insiste en que la independencia de las respuestas se mantendrá como principio estructural del producto.
En el documento difundido por la empresa, se explica que, durante la fase de pruebas, la selección de anuncios se realizará en función del tema de la conversación, de chats anteriores y de interacciones previas con publicidad. OpenAI pone como ejemplo búsquedas relacionadas con recetas, que podrían activar anuncios de kits de comida o servicios de entrega de alimentos. Si existen varios anunciantes potenciales, el sistema priorizará el que considere más relevante para la conversación en curso, siempre según la descripción ofrecida por la propia compañía.
La nota de prensa de OpenAI dedica un apartado específico a la privacidad. La empresa afirma que los anunciantes no tienen acceso a los contenidos de los chats, al historial de conversaciones, a la memoria del usuario ni a datos personales identificables. De acuerdo con el comunicado, los anunciantes solo reciben información agregada sobre el rendimiento de sus campañas, como número de visualizaciones o clics. Asimismo, la compañía señala que no se mostrarán anuncios en cuentas en las que el usuario declare o el sistema estime que es menor de 18 años, y que la publicidad no aparecerá junto a temas sensibles o regulados como salud, salud mental o política.
OpenAI sostiene en su comunicado que el programa publicitario incluirá salvaguardas para evitar segmentaciones excesivamente estrechas y que la empresa será “deliberada” en la admisión de anunciantes, con el objetivo de reducir riesgos de fraude o publicidad engañosa. Estas afirmaciones forman parte del marco de principios que la compañía ya había adelantado previamente y que, según indica, ahora se ponen a prueba en condiciones reales.
La empresa también introduce herramientas de control para los usuarios. Según la nota de prensa, será posible ocultar anuncios, enviar comentarios, conocer por qué se muestra un determinado anuncio, eliminar los datos publicitarios asociados con un solo toque y gestionar la personalización en cualquier momento. OpenAI explica que el usuario podrá optar por eliminar la personalización o incluso suprimir anuncios en el plan gratuito a cambio de una reducción en el número de mensajes diarios disponibles.
En el apartado dedicado al valor a largo plazo, la propia OpenAI plantea que el formato conversacional puede permitir una publicidad más alineada con la intención del usuario cuando este compara opciones o busca información para tomar decisiones. La compañía señala que evaluará el rendimiento inicial de los anuncios y la retroalimentación recibida antes de ampliar el programa y que, en fases posteriores, podría incorporar nuevos formatos, objetivos y modelos de compra.
La nota de prensa concluye reiterando tres principios que, según la empresa, “siempre se mantendrán”: la independencia y ausencia de sesgo en las respuestas de ChatGPT, la privacidad de las conversaciones y el control significativo del usuario sobre su experiencia. La prueba, limitada por ahora al mercado estadounidense y a determinados planes, se presenta por la propia OpenAI como una fase de aprendizaje previa a cualquier expansión futura.



