El rediseño de Maldita.es introduce una nueva arquitectura editorial basada en tipos de análisis e investigación en lugar de secciones temáticas, incorpora cinco grandes ejes de contenido y refuerza herramientas como la Buloteca con el objetivo de facilitar la navegación y responder a un entorno digital en el que las plataformas tecnológicas condicionan cada vez más la circulación de la información y la propagación de contenidos falsos o engañosos.
La nueva estructura se articula en torno a cuatro grandes áreas y un ámbito adicional centrado en políticas públicas. El eje Desinfo mantiene la verificación de bulos como núcleo del trabajo, permitiendo además filtrar contenidos por temas para facilitar su consulta. Prebunking introduce contenidos orientados a anticipar posibles narrativas desinformativas y a identificar patrones recurrentes antes de que se viralicen.
Investigaciones amplía el foco hacia el análisis de redes, campañas organizadas y dinámicas de difusión, incluyendo un nuevo enfoque centrado en el funcionamiento de las plataformas digitales, sus sistemas de amplificación y su grado de cumplimiento normativo. Este bloque incorpora trabajos sobre responsabilidades en materia de moderación de contenidos, transparencia y riesgos asociados a la desinformación.
Control del poder mantiene la verificación de declaraciones públicas y el contraste de datos procedentes de gobiernos, partidos e instituciones, junto con el uso de archivos previos como la hemeroteca. Policy aborda el análisis de marcos regulatorios, propuestas legislativas y decisiones de organismos internacionales y plataformas en relación con la moderación de contenidos y la transparencia algorítmica.
El rediseño también refuerza la Buloteca, la base de datos colaborativa de desinformación, que pasa a estar abierta al público con un sistema de búsqueda mejorado para consultar verificaciones previas y comprender el funcionamiento de distintos tipos de engaños. La plataforma mantiene su carácter participativo, permitiendo a los usuarios aportar pistas y consultas.
La reorganización responde a un contexto en el que, según la organización, el entorno digital presenta menos mecanismos de protección frente a la desinformación que en etapas anteriores, tras la retirada de medidas de transparencia y control por parte de grandes plataformas tecnológicas, así como a cambios en la relación entre poder político y plataformas a escala internacional.



