En un escenario marcado por la concentración mediática, la automatización y la pérdida de confianza en las fuentes informativas, la Associated Press (AP), con casi dos siglos de historia, intenta mantener vivo un modelo de independencia que ha sido esencial para el periodismo moderno. En una conversación reciente con Barron’s, su directora ejecutiva, Daisy Veerasingham, explicó cómo la agencia está adaptando su estructura y sus principios a un ecosistema informativo cada vez más condicionado por la inteligencia artificial y los grandes conglomerados tecnológicos.
Veerasingham recordó que la AP no pertenece a ningún grupo empresarial ni cuenta con accionistas: “Nadie posee la AP”, subrayó. Fundada en 1846 como una cooperativa de periódicos que compartían costes de cobertura, mantiene hoy la misma filosofía: los ingresos se reinvierten íntegramente en su misión informativa. Este esquema le ha permitido preservar su independencia editorial y financiera frente a presiones políticas o comerciales.
La agencia opera en más de 100 países y asegura alcanzar a la mitad de la población mundial cada día a través de sus socios informativos. Su estructura no depende de la publicidad, sino de un sistema de licencias y suscripciones con medios de comunicación, empresas tecnológicas y plataformas. Ese modelo, según su directora, es lo que le ha dado solidez en un entorno en el que los ingresos por publicidad o suscripción directa son cada vez más volátiles.
Diversificación y sostenibilidad
La AP está llevando a cabo una diversificación de ingresos que combina el negocio editorial B2B con un incipiente acercamiento directo al público. Su web ofrece contenidos gratuitos financiados con publicidad y donaciones voluntarias, dirigidos a un público que busca información sin sesgo. “No competimos con nuestros clientes”, explicó Veerasingham, “sino que atendemos un espacio pequeño, pero esencial, de lectores que solo quieren hechos comprobados”.
La organización también ha impulsado el Associated Press Fund for Journalism, una fundación que canaliza fondos filantrópicos para sostener el periodismo local en Estados Unidos. Este fondo financia contenidos y servicios para medios sin ánimo de lucro que cubren zonas convertidas en desiertos informativos. Es, en palabras de Veerasingham, “una forma de reforzar el tejido informativo donde el mercado ya no llega”.
IA y licencias: principios de valor y protección
La directora de la AP reconoció que la inteligencia artificial “va a transformar cómo se produce y se distribuye la información”. Pero insistió en que esa transformación debe hacerse desde la defensa de la propiedad intelectual y del valor del trabajo periodístico.
La agencia fue la primera organización de noticias en firmar un acuerdo con OpenAI, y ha establecido convenios similares con Google y otras plataformas. Todos se basan en dos principios: protección de la propiedad intelectual y compensación justa por el uso de su contenido. Esa experiencia en licencias, afirmó Veerasingham, “nos permitió negociar desde una posición de conocimiento y no de reacción”.
Además, la AP ha desarrollado guías internas de uso ético de la IA para sus periodistas, que delimitan en qué contextos puede emplearse la tecnología sin comprometer la verificación ni la transparencia informativa.
Reforzar el periodismo visual y mantener presencia global
En paralelo a su transformación tecnológica, la agencia ha reforzado su apuesta por el periodismo visual. Más del 75% de su producción actual es fotográfica o audiovisual, reflejando cómo las audiencias digitales consumen la información hoy. La AP mantiene presencia activa en conflictos como Gaza o Ucrania, con equipos locales que continúan informando en condiciones extremas. “La seguridad de nuestros periodistas es nuestra principal preocupación”, afirmó Veerasingham.
Esa cobertura global refuerza uno de los valores centrales de la agencia: ser testigo directo de los acontecimientos, algo cada vez más difícil en un contexto donde la desinformación y la dependencia de fuentes oficiales limitan la visibilidad sobre el terreno.
Adaptarse sin renunciar a la misión
La ejecutiva admite que prever el futuro del sector es complicado, sobre todo en un momento de disrupción tecnológica y concentración empresarial. Sin embargo, defiende que la AP seguirá teniendo un papel esencial como proveedor de información independiente para el ecosistema mediático. “Nuestro propósito no ha cambiado: informar al mundo con rigor e independencia”, dijo.
Su modelo, basado en la cooperación, la sostenibilidad y la diversificación, se ha convertido en un referente para otros medios que buscan resistir a la presión de los algoritmos y al dominio de las grandes plataformas. La experiencia de la AP demuestra que el futuro del periodismo no pasa únicamente por la innovación tecnológica, sino por mantener la integridad de la información y la confianza del público como ejes centrales del negocio informativo.



