El deterioro de las instituciones democráticas en distintos países, la expansión de liderazgos populistas y el aumento de la presión política sobre los medios han colocado al periodismo ante un momento crítico en el que muchas redacciones deben decidir entre proteger sus intereses empresariales o mantener su función pública de vigilancia del poder, una tensión que el periodista salvadoreño Carlos Dada ha situado en el centro de la Reuters Memorial Lecture de 2026, pronunciada el 9 de marzo en el Reuters Institute for the Study of Journalism de la Universidad de Oxford.
Durante su intervención, el fundador y director de El Faro ha advertido que el periodismo atraviesa una etapa marcada por la creciente criminalización de la profesión en diversos países, la proliferación de campañas de descrédito contra los medios y la utilización de herramientas tecnológicas para vigilar o intimidar a periodistas. Según datos del Committee to Protect Journalists citados en su conferencia, 2025 ha registrado un récord de 129 periodistas y trabajadores de medios asesinados en el mundo, un indicador del deterioro global de las condiciones para ejercer la profesión.
La conferencia ha situado este escenario dentro de un contexto internacional caracterizado por conflictos geopolíticos, polarización política y la normalización de discursos que presentan a periodistas, académicos o científicos como adversarios del poder político. Dada ha señalado que este clima ha favorecido la consolidación de liderazgos que buscan controlar el relato público mediante campañas de propaganda, desinformación o ataques sistemáticos a medios independientes.
En ese entorno, el periodista ha planteado que se está produciendo una creciente separación entre la industria mediática y el ejercicio del periodismo entendido como oficio. Según ha explicado, los regímenes autoritarios suelen basarse en narrativas construidas a partir de verdades parciales o afirmaciones falsas, por lo que cualquier actividad orientada a verificar hechos y documentar información verificable se convierte en un obstáculo para esos proyectos políticos.
El director de El Faro ha definido la verdad periodística como el resultado de un proceso editorial de verificación de hechos, en contraste con la mentira entendida como la difusión deliberada de afirmaciones falsas con intención de engañar. A su juicio, la expansión de narrativas basadas en la manipulación informativa ha incrementado la importancia del trabajo periodístico precisamente en aquellos contextos donde se intenta desacreditarlo.
La intervención también ha abordado el impacto de las plataformas digitales en la comunicación política contemporánea. Dada ha señalado que la capacidad de determinados líderes para difundir mensajes simplificados y altamente virales a través de redes sociales ha alterado el equilibrio tradicional entre gobernantes, ciudadanía y medios de comunicación, al permitir la construcción de narrativas políticas sin los mecanismos habituales de contraste informativo.
La experiencia de El Faro ha ocupado una parte relevante de la conferencia. El medio fue fundado en 1998 tras el final de un conflicto armado que abrió una etapa de democratización en el país, un periodo que permitió el surgimiento de nuevos proyectos periodísticos independientes centrados en la investigación de corrupción, crimen organizado, migración o abusos de poder.
Ese contexto ha cambiado de forma significativa en los últimos años. Dada ha explicado que la redacción y la estructura administrativa del medio han tenido que trasladarse fuera del país tras una serie de presiones políticas, investigaciones fiscales y campañas de descrédito contra el equipo editorial. Según ha relatado, varios miembros del medio fueron objeto de espionaje mediante el software Pegasus, una herramienta utilizada para infiltrarse en teléfonos móviles y acceder a comunicaciones privadas.
El periodista ha indicado que este tipo de vigilancia ha tenido efectos directos sobre la práctica del periodismo, especialmente en la protección de fuentes y en la seguridad de los reporteros. Aun así, el equipo ha decidido mantener su actividad informativa desde el exterior para continuar publicando investigaciones sobre el funcionamiento del poder político.
La situación de las redacciones que trabajan desde el exilio plantea, según ha explicado, un desafío adicional para los medios independientes. Informar sobre un país en el que los periodistas ya no pueden residir obliga a desarrollar nuevas formas de cobertura para evitar que el medio se convierta únicamente en una plataforma dirigida a audiencias externas o comunidades expatriadas.
En su intervención, Dada ha defendido que el periodismo debe asumir una función de documentación y testimonio en momentos de deterioro democrático. Citando al dramaturgo y expresidente checo Václav Havel, ha señalado que la búsqueda de la verdad puede convertirse en una forma de disidencia en contextos donde el poder intenta imponer una única narrativa pública.
La conferencia ha concluido con una reflexión sobre el papel del periodismo en periodos de incertidumbre política. Aunque la profesión no pueda resolver por sí sola las crisis institucionales actuales, Dada ha sostenido que la documentación rigurosa de los hechos y la preservación de testimonios constituye una contribución esencial para que las generaciones futuras comprendan los procesos políticos y sociales que definen el presente.



