La principal conclusión de mi artículo “How Leading Media Organizations Are Tackling AI: Organizational Changes, Reactions, Projects, and Tools” es sencilla: incluso hace ya más de dos años, la inteligencia artificial (IA) estaba transformando los cimientos de los medios líderes globales. Apenas unos meses después de la irrupción de la IA generativa en otoño de 2022, ya se habían consolidado grupos de trabajo, planes formativos, nuevos cargos, renovados perfiles y proyectos de envergadura. Detalles sobre los hallazgos de este trabajo, basado en 21 entrevistas en profundidad y visitas a ocho redacciones en Reino Unido, los puede obtener cualquiera subiendo el documento a ChatGPT, Gemini o Claude (y los desplegaré más adelante, obviamente con apoyo de estas plataformas). Por eso creo que merece la pena abordar primero la intrahistoria de esta investigación y tratar de trasladar al presente algunas de sus enseñanzas. Con escritura artesanal.
Todo empezó en julio de 2023. Un par de días después de conocer a los artífices de JournalismAI, mis excelentes anfitriones, me encontré frente The News Building. El nombre ya imponía. El entorno (con The Shard a un lado, The London Bridge al otro y La City al fondo) no se quedaba atrás. Y unos controles de seguridad equiparables a los de un aeropuerto tampoco generaban tranquilidad. Menos mal que los tres profesionales de The Times con los que pasé el día abrieron las puertas de sus organigramas, sus proyectos y sus conversaciones (también con la IA). Parecía que llevaban años trabajando con esta tecnología. Y en realidad era cierto, aunque con los sistemas predecesores de la IA generativa.
Una sensación parecida transmitía el robusto bloque del Financial Times, pegado a la catedral de St Paul, al que me dejaron entrar tres veces, la última para presentar los resultados preliminares de mi investigación. Sobre todo el equipo de datos transmitía hambre por aplicar IA a la automatización en la recolección y el análisis de información. La sede de The Guardian proyectaba frescura, quizás también por el entorno cool de la nueva King’s Cross (y las oficinas de Google). Sus responsables de IA aunaban visión optimista y perspectiva crítica. Y todavía más vanguardista parecía la base central de Reuters, en la ciudad de cristal sobre el canal de Canary Wharf. Algunos de sus redactores, que incluso ya estaban inmersos en proyectos con JournalismAI, tenían claro que una agencia no podía dejar de apostar por los usos positivos de esta tecnología para ofrecer un mejor servicio.
En las televisiones, las dimensiones eran aún mayores. La BBC había levantado una especie de urbanización en el centro. Ahí llevaban ya años gestando proyectos para automatizar, por ejemplo, su archivo. La IA generativa solo les había dado alas y también la necesidad de actualizar sus principios éticos, referentes en todo el mundo. Y Sky había construido casi una ciudad a las afueras, con ideas muy claras sobre el impacto de esta tecnología en la eficiencia, aunque siempre con salvaguardas editoriales. The Economist, en cambio, operaba desde una planta más modesta junto al Támesis, con una practicidad equiparable a su marca, y quizás con la cabeza más amueblada y experta al frente de su equipo de IA. Y algo similar sucedía en Full Fact, en un edificio más apartado, pero con la trayectoria más extensa incluso en la prestación de servicios basados en esta tecnología.
El trabajo de campo terminó en enero de 2024, con la última entrevista pendiente, esta vez online. El largo proceso que llegó después para que los resultados de este trabajo vieran la luz abre un debate que daría para otro artículo. Sin embargo, me aventuraría a decir que esos dos años representan, de algún modo, la ventaja con la que contaban algunos medios británicos líderes frente a los medios austriacos que he estudiado en el verano de 2025, hoy en un punto similar al que describía esta investigación. Y es también un espejo útil para interpretar lo que observo ahora en medios españoles, con los que estamos diseñando proyectos formativos: muchas redacciones están entrando en la fase en la que lo urgente ya no es “probar herramientas”, sino decidir cómo gobernarlas.
Las conversaciones y las visitas por las redacciones me dejaron claro que, en las organizaciones más avanzadas, la IA ya se estaba abordando como un cambio organizativo, no como una simple adopción de software. Siempre había grupos de trabajo específicos, aunque con modelos distintos: desde estructuras con separación más clara entre lo técnico y lo editorial, hasta equipos mixtos donde producto, ingeniería y redacción compartían prioridades. Y algo en lo que en España todavía estamos muy lejos: la existencia de principios o guías de uso. Todos habían publicado ya algún tipo de documento, normalmente centrado en la transparencia, la responsabilidad humana en decisiones editoriales y la seguridad de los datos. Una evidente tarea pendiente, incluso dos años después, en las redacciones españolas.
Las conversaciones reflejaron también importantes contrastes en las reacciones ante la IA. La brecha no era generacional, pero sí dependía del perfil (los directivos tenían menos dudas) y de la relación previa con la tecnología. Todos habían probado herramientas, generalmente para tareas de apoyo: resumir, explorar enfoques, traducir, transcribir, ordenar información o incluso programar (y no solo los técnicos). Aquí emergió un fenómeno clave (también en la actualidad): el uso real, con frecuencia “en la sombra”, era mucho mayor de lo reconocido formalmente. A menudo, incluso era un tema tabú por prudencia o por falta de marcos claros. Pero cuando emergía, experimentos personales a menudo terminaban influyendo en lo que la organización consideraba escalable.
Quién sabe el nivel al que estará la implementación de la IA hoy en esas redacciones. Otro motivo más por el que seguir la pista a los que van un paso por delante y seguir fomentando el trabajo de campo en la investigación sobre el impacto de esta disrupción tecnológica en el periodismo.
*Félix Arias Robles forma parte de IBERPERIA, la Red Iberoamericana de Investigación en Periodismo e Inteligencia Artificial.



