Desde finales del 2022, con el lanzamiento público de ChatGPT, la inteligencia artificial (IA) generativa irrumpió en las redacciones de todo el mundo. Inicialmente de forma individual, por iniciativa de periodistas e informáticos, y más adelante de forma institucional, estas tecnologías van transformando las rutinas de producción de las noticias, especialmente a partir de la IA generativa (IAG).
Al ser investigadores en IA, nos despertó curiosidad la disparidad en la producción académica relacionada con medios de comunicación del Norte Global y del Sur Global porque teníamos la sensación de que la realidad era algo diferente. Por ello, nos ha parecido importante llevar a cabo una investigación, publicada recientemente en la Revista de Comunicación, con el fin de comprender las dinámicas en los países de América del Sur, identificando formas de uso, finalidades e implicaciones en los procesos periodísticos y las prácticas de comunicación en aquella región.
Con ese objetivo, recurrimos a un conjunto de técnicas de investigación (revisión bibliográfica, documentos institucionales, informes y cobertura periodística de acceso público) que nos han permitido identificar 32 organizaciones de noticias en diez países sudamericanos, entre 2023 y 2025.
Una primera conclusión es que la adopción de la IA generativa no se limita a los grandes medios de comunicación, sino que también está presente en medios de menores dimensiones, sean locales, hiperlocales o segmentados. Aunque la mayoría de estas empresas, especialmente las más pequeñas y las nativas digitales, han recibido algún tipo de financiación de las grandes tecnológicas para desarrollar productos o servicios, la presencia de algún tipo de uso de IA en los medios confirma que esta es una de las tecnologías más extendidas.
Principales usos
En América del Sur el uso de la inteligencia artificial se desarrolla en tres grandes áreas: mediación con la audiencia, apoyo a la producción y soporte político-institucional. En el primer caso, destacamos el recurso a los chatbots, es decir, asistentes de IA que responden a problemas específicos con interacción directa y respuestas basadas en el contenido del medio de comunicación. El objetivo es aumentar el engagement de los públicos con los medios, en una interpretación posible, buscando una forma de ganar terreno a las redes sociales. Brasil y Argentina son los dos países con más presencia de chatbots que interactúan con los usuarios. Estas herramientas sirven de interfaz para relacionarse con el público y cumplen diversas funciones. Algunas se basan en el propio contenido editorial del medio, como Leia (Estadão/Brasil), NuclitoGPT (Núcleo Jornalismo/Brasil) y SillaIA (La Silla Vacía/Colombia). Esto garantiza la calidad de las respuestas y fortalece los lazos entre usuarios y la marca. Otras están orientadas a nichos específicos: ayudan con temas como el impuesto sobre la renta («IA Tá no Lucro», de A Gazeta/Brasil) u ofrecen información sobre eventos deportivos («Olímpia», de La Nación/Argentina). También existen asistentes centrados en la verificación de datos y el combate a la desinformación, como Chequeabot (Chequeado/Argentina), Fátima (Aos Fatos/Brasil) y Capí (Ambiental Media/Brasil), así como formatos narrativos innovadores, como Eva (El Surtidor/Paraguay).
Otra forma de acercarse a la audiencia es mediante la creación de resúmenes automatizados para facilitar el consumo rápido de noticias y mantener al lector actualizado, un formato que alcanza una penetración idéntica a la de los chatbots, pero con una distribución geográfica más amplia en medios tradicionales.
Ambos ejemplos sugieren que los medios buscan el engagement conversacional y la síntesis de la información como estrategias de retención de una audiencia cada vez más perdida en un mar de información.
En el apoyo a la producción de contenidos periodísticos, cabe destacar el rol de la IAG en la elaboración de borradores iniciales para newsletters y publicaciones destinadas a redes sociales, pero también su uso como herramienta en el apoyo a periodistas en tareas rutinarias de transcripción, traducción o revisión gramatical. Otras actividades donde algunos medios la usan son la producción de elementos visuales o en las automatizaciones de algunas acciones relacionadas con bases de datos. Estos usos se identificaron en prácticamente todos los medios de comunicación analizados. De forma marginal, aparece igualmente como narrador, presentador y/o mediador cultural de contenidos.
Por último, en la perspectiva de soporte político-institucional, relacionada a las transformaciones en la estructura u organización de las redacciones, destacamos el combate a la desinformación y, en un nivel más institucional relacionado con su uso, la transparencia y la formación profesional. Aunque la rendición de cuentas pública es una preocupación casi consensuada, la inversión institucional en formación interna y seguridad digital se sigue desarrollando de manera desigual.
Nuestro estudio sobre la integración de la IAG en el periodismo sudamericano identifica patrones de uso y formas de apropiación tecnológica que reposicionan la tecnología, no como una mera herramienta, sino como un elemento estructural que reconfigura las prácticas periodísticas, las relaciones con el público y la naturaleza misma del periodismo. No se trata de una experimentación técnica, sino de una integración operativa, comunicacional y organizacional.
*João Canavilhas forma parte de IBERPERIA, la Red Iberoamericana de Investigación en Periodismo e Inteligencia Artificial.



