El director de la Vanguardia, Jordi Juan, ha defendido en Madrid que el porvenir del periodismo depende de consolidar una comunidad sólida de lectores comprometidos con la marca, durante un encuentro exclusivo con suscriptores celebrado en el Cupra City Garage y conducido por Joana Bonet, directora de Magazine, en el que abordó la crisis del sector, el impacto de la desinformación y el modelo de negocio basado en el pago digital como vía para asegurar la independencia editorial.
El director sostuvo que “el futuro del periodismo pasa por crear una gran comunidad y una gran complicidad con los lectores” y subrayó que, frente al ruido digital y la manipulación en redes sociales, la prioridad consiste en fortalecer la interconexión con la audiencia y consolidar un modelo apoyado en la credibilidad y la independencia.
Como publica el propio periódico, el encuentro sirvió para repasar la situación actual de la cabecera y del sector. Bonet presentó a Juan como un profesional que “ha sido marinero antes que capitán” y destacó su etapa de seis años al frente del diario. El director definió el ADN de La Vanguardia como el de “un diario centrado, moderado” y reivindicó la pluralidad de firmas, incluso con opiniones contradictorias.
Durante la conversación se abordó la crisis del periodismo, ilustrada con los despidos recientes en The Washington Post. Juan reconoció que el sector atraviesa dificultades, aunque afirmó que existe “una grandísima oportunidad”. Recordó que la expansión de las redes sociales llevó a pronosticar la irrelevancia de los medios tradicionales, pero señaló que la proliferación de manipulación y bulos ha provocado un “efecto péndulo” que devuelve a parte de la audiencia hacia marcas informativas con reputación consolidada.
El director detalló que el diario cuenta actualmente con 170.000 suscriptores, de los cuales 135.000 son digitales, y con cerca de tres millones de usuarios registrados que aún no se han convertido en abonados. A su juicio, la conversión de una parte significativa de esos lectores supondría reforzar la sostenibilidad del proyecto.
La desinformación, especialmente en ámbitos como la salud, ocupó también parte del debate. Juan advirtió de que la proliferación de bulos genera desconfianza generalizada y puede situar a los medios profesionales “en el mismo saco” que contenidos anónimos. En ese marco insistió en que la digitalización facilita una interconexión antes inexistente, con lectores que envían fotografías, artículos y comentarios de forma constante.
Juan defendió que una comunidad amplia y comprometida refuerza la independencia editorial y sostuvo que la financiación basada en suscriptores ofrece mayores garantías que la dependencia exclusiva de la publicidad o de las instituciones. “Sin una prensa libre no hay democracia”, afirmó durante el encuentro.



















