La periodista Nelly Luna Amancio es cofundadora y editora general de Ojo-Público, de Perú. Lideró investigaciones que recibieron diversos reconocimientos nacionales e internacionales.

La Red de Periodistas de América Latina para la Transparencia y la Anticorrupción (PALTA) es un espacio de colaboración e investigación transfronteriza impulsado por medios de comunicación y organizaciones no gubernamentales -con foco en la vigilancia ciudadana-, interesados en analizar y fiscalizar desde los datos públicos el uso adecuado del dinero manejado por los gobiernos latinoamericanos. 

¿Qué diferencia a esta red de otras alianzas regionales de periodismo de investigación? “Somos una mezcla de periodismo de investigación, de analistas de datos expertos en grandes volúmenes de información y de un componente tecnológico”, sintetiza Nelly Luna Amancio, editora general de Ojo-Público, sitio de investigación periodística independiente de Perú que forma parte de PALTA. 

En total, son siete las organizaciones que conjuntamente aportan esas tres cualidades. Como Ojo-Público, El Faro, de El Salvador, y la diaria, de Uruguay, son dos medios que también hacen investigación dura, sobre política y poder.

Ojoconmipisto, organización de noticias especializada en la fiscalización de las compras públicas, hace su aporte desde Guatemala.

Con un perfil más técnico, Datasketch es una plataforma digital de periodismo  de investigación y datos de Colombia que provee herramientas digitales para entender mejor los datos.

El diario La Nación, de Argentina, participa a través de La Nación Data. El medio argentino no sólo tiene un equipo de tecnología y de periodistas analizando información, sino que a la vez conocen el reglamento de transparencia y de acceso a la información.

Por último, la organización sin fines de lucro que completa la alianza es PODER, de México, que tiene un área dedicada al periodismo y otra de incidencia ciudadana, con un equipo de programadores y periodistas capaces de analizar grandes volúmenes de información. 

Para la cofundadora del medio peruano, los pilares del trabajo colaborativo son la confianza, el compromiso y la complementariedad de perfiles.

Desde hace varios años, todas las organizaciones venían desarrollando desde sus propios medios y con otras redes regionales e internacionales investigaciones basadas en dos aspectos: el dinero público y las compras públicas, entendiendo que son las principales áreas estatales con alto riesgo de corrupción. 

A raíz de cruzarse en encuentros latinoamericanos de periodismo y de tecnología, se plantearon avanzar hacia una red integral y sostenida que les diera la oportunidad de hacer investigaciones transfronterizas. “Entre todos ya existía un vínculo de confianza, porque conocíamos nuestros trabajos, y había una complementariedad en los diferentes perfiles de cada uno de nuestros equipos”, especifica Luna. 

En agosto de 2019, con la publicación de una investigación sobre las contrataciones estatales de productos lácteos en América Latina -que puso en evidencia una serie de irregularidades en programas gubernamentales-, nació formalmente la Red PALTA. 

Para su primera reunión, el equipo de la Red Palta se juntó en Lima, Perú, en 2019. Después, todos los encuentros de coordinación fueron virtuales por la pandemia.
Foto Gentileza Red PALTA

Por medio de esta iniciativa que busca revelar casos de corrupción nacional y regional que afectan derechos ciudadanos, se conoció recientemente que 13 países de América Latina otorgaron beneficios legales y tributarios a laboratorios para comprar vacunas contra la COVID-19

En diálogo con el Laboratorio de Periodismo, Luna explica por qué son necesarias las investigaciones y define en qué momento se vuelven ciento por ciento transborder. Además, comparte la estrategia que aplica la red para que funcione un proyecto regional, cuenta cómo se financian e identifica qué herramientas tecnológicas son fundamentales para iniciar una investigación. 

 

(P) Desde lo organizacional, ¿qué elementos son claves para que funcione un proyecto transfronterizo y cómo se hace en medio de la pandemia? 

(R) Cuando uno impulsa una investigación transfronteriza, que involucra a equipos de diferentes países, uno de los retos más importantes es la confianza y el compromiso. Hay que tener una relación de confianza previa. Y compromiso para saber que yo estoy avanzando con la certeza de que mi compañero también está avanzando y que el otro que está a kilómetros de distancia también lo está haciendo, y la certeza de que si yo me demoro, arrastro la demora a todo el equipo.

Ese compromiso es fundamental en una investigación transfronteriza y ha sido difícil en pandemia. Todos en algún momento empezamos a tener amigos o familiares enfermos y eso afectó en muchos casos la situación del ritmo de avance para investigaciones transfronterizas.

Y lo digo no solamente por la Red Palta, sino porque desde Ojo-Público participamos en otras redes, como CLIP o nuestra propia red de investigaciones en América Latina, y en todas hemos notado la misma situación, que el impacto sanitario del entorno familiar o el entorno más cercano sí terminó afectando a los periodistas y, por lo tanto, haciendo más lentas ciertas coordinaciones. 

 

(P) ¿Qué hicieron para manejar esas situaciones?

(R) Dando más tiempo. Nuestros calendarios se han movido un montón de veces. Las publicaciones se dilataban un poco. Otras veces, si es que está dentro de las posibilidades del equipo, alguien más se suma a cubrir y ayudar a investigar lo que hace falta. Incluso hemos llegado a resolverlo por alguien del mismo equipo. 

 

(P) Al momento de encarar una investigación, ¿cómo es la metodología de trabajo, desde la identificación de roles, pasando por la selección del tema y los plazos, hasta la publicación y difusión del material final?

(R) La Red Palta es una red orgánica en el sentido de que tenemos una estructura para organizarnos, no tiene personería jurídica. Tenemos una coordinación periodística, una tecnológica y una para los proyectos con donantes. La coordinación periodística la estuvimos asumiendo en las últimas investigaciones desde Ojo-Público, la parte tecnológica depende de Datascketch y la coordinación de proyectos, de Poder.

Tenemos reuniones virtuales en las que ya tenemos un equipo de coordinación, están uno o dos representantes por cada organización, donde debatimos qué temas en este momento son fundamentales para la región y se pueden investigar. Una vez que se define el tema, decimos quién va a estar a cargo de esa coordinación periodística y cada medio u organización define qué reporteros van a participar.

Al final llegas a tener unos 12 periodistas en total.

El editor periodístico tiene reuniones con los reporteros para ver la hipótesis del reportaje que vamos a construir, qué tipo de bases de datos vamos a armar, qué queremos encontrar, si vamos a hacer pedidos de información o no, si se pueden conseguir por filtración.

Y se van teniendo reuniones periódicas, pero de coordinación periodística. Una vez que la investigación ya está en marcha y todos los reporteros tienen sus propias comisiones de trabajo y el tema ya está más claro, coordinamos con el equipo técnico para indicarle qué visualización se podría trabajar en función de la base de datos que tenemos, y nos sugieren algunas alternativas. Finalmente, nos distribuimos la difusión y la estrategia en redes sociales. 

Por otro lado, Lunca Amancio señala que durante una investigación siempre hay un núcleo duro de reporteros que tienen más liderazgo que otros. “Eso es natural en cualquier equipo de investigación transfronteriza”, indica.

Este equipo detecta qué cosas faltan de toda la información que necesitan recolectar. Si ellos no pueden resolverlo, invitan a un colega de otro medio que conocen a sumarse para que los ayude en una verificación, un dato o una entrevista. “Vamos sumando colaboradores cuando sentimos que hay algunos blancos que faltan completar, verificar, reportear o porque tienen el expertise que necesitamos”, precisa. En el caso de las vacunas, lograron cubrir toda América Latina con el apoyo de reporteros de otros países. 

En este hilo en su cuenta de Twitter, los integrantes de la Red Palta cuentan cómo fue su última investigación sobre las vacunas contra la COVID-19. 

(P) ¿Tienen una estrategia de publicación? 

(R) Durante la pandemia, por ejemplo, se han publicado cuatro reportajes transnacionales en total. El último estuvo asociado a los beneficios que recibieron las farmacéuticas en la compra de vacunas. En este caso, por ejemplo, cuando ya estábamos avanzando en la investigación nos encontramos varios vacíos, porque tuvimos muchos problemas para acceder a información sobre las vacunas y los contratos.

Lo que hicimos fue contar con el apoyo de Directorio Legislativo, una fundación con sede en Argentina que venía trabajando simultáneamente un mapeo de normas legales en los países de América Latina vinculadas a las compras de vacunas.

Le contamos que estábamos haciendo esta investigación y sumamos esfuerzos para consolidar esta única base de datos de normas legales en la región.

Esta alianza fue lo que logró sacar adelante el reportaje, porque hasta ese momento gran parte de los países habían rechazado pedidos de información. Cuando hay mucho problema para acceder a una información, hacemos más alianzas. Es algo fundamental. Mientras más alianzas tengas, mejores resultados puedes tener. 

 

(P) ¿Cada proyecto tiene un objetivo particular?

(R) Gran parte de los objetivos de las investigaciones de Red Palta es exponer cómo hay un esquema fallido en el sistema de compras del Estado. El mal uso del dinero público termina afectando derechos fundamentales de las personas.

Entonces, es tratar de identificar dónde existe un patrón que haga funcionar mal el sistema de compras. Los periodistas podemos exponerlo a través de estas redes colaborativas, revelando que no solamente ocurre en una región sino que de manera sistemática.

Por ejemplo, en el caso de las mascarillas encontramos que en todos los casos eran un grupo reducido las mismas empresas chinas que se habían beneficiado con las ventas de estos insumos a toda la región. 

 

(P) ¿Qué rol tiene la tecnología en la investigación?

(R) El peso tecnológico recae al momento del análisis de los datos. Hay un fuerte componente tecnológico porque estamos hablando de muchos datos. Lo mínimo que todos los reporteros deben saber o deben conocer es la hoja de cálculo y sus funciones.

Cuando hay mucha más información, se usa R, un lenguaje de programación, para acelerar los cálculos y el análisis. Una vez que ya sistematizamos todo eso, vamos a la visualización. Y para las visualizaciones hemos utilizado cosas bastante básicas, porque con las cosas complejas el usuario a veces se pierde. Todos trabajamos en unas carpetas virtuales donde están los avances e incluso las bases de datos. 

 

(P) En estos casi dos años de trabajo colaborativo, ¿han alcanzado una mirada latinoamericana en sus producciones?

(R) Eso es uno de los principales desafíos que tienen todas las redes internacionales. La investigación transborder busca identificar un patrón de comportamiento que ocurre de manera sistemática en diferentes territorios. Y eso es lo que buscamos en la Red Palta.

Eso no funcionó tan bien en la primera investigación por varias razones. Primero porque no es fácil hacer investigación transfronteriza, requiere de un liderazgo de un equipo que esté sometido al training de una investigación y, además, una dedicación casi exclusiva para esa investigación.

También estábamos empezando a trabajar juntos más orgánicamente y todos estábamos muy emocionados con la información que íbamos encontrando en nuestros países, pero también hubo altos y bajos.

No todos empezaron a encontrar los mismos temas o se abrió demasiado el tema, entonces no hubo nadie que dijera “por aquí vamos a ir”. Fue parte de la experiencia. En medio de ese caos bonito, que es el aprendizaje, ya para la segunda investigación se decidió elegir una editora periodística.

Ella dijo cuál era el tema y cuál era el ángulo. Todos empezamos a reportear y se fue seleccionando cuál de esos hallazgos identificaba un patrón que se repitiera. Eso pasó con las mascarillas y con las vacunas.

Existía en los mismos reportajes un equipo más líder, que asumió la construcción de esa historia a partir de una base de datos construida y alimentada por otros reporteros de las mismas organizaciones de la Red u otros aliados.

Eso es lo más bonito y lo más difícil de construir al hacer periodismo transfronterizo, porque necesitas un equipo con liderazgo y conocimiento del tema para hacerlo.

 

(P) ¿Cómo se financian? 

(R) El 80 % de los recursos de la Red son recursos propios, de cada una de las organizaciones. Simultáneamente, se han estado buscando apoyos de donantes. Dentro del comité de coordinación que tenemos, hay un equipo que se ocupa de esos proyectos. La OCP (Open Contracting Partnership) e Hivos son las dos organizaciones que apoyaron mucho la conformación de la red y ayudaron a financiar las primeras investigaciones. 

Los dos grandes proyectos de reportajes de investigación que impulsaron desde la Red PALTA

(P) ¿Podría ampliarse la red con organizaciones de otros países de América Latina? 

(R) Sí, es un tema de agenda. Como esto hasta ahora es una relación basada también en la confianza, nuestra meta es que puedan a futuro incorporarse más organizaciones, incluso de países donde no tenemos presencia. De hecho, conocemos a otros medios con los que trabajamos otros temas, como narcotráfico y ambiente.

El tema de fondo es de financiamiento: cómo convences a la otra organización de trabajar sin necesidad de que haya un presupuesto asegurado. Y lo que nos tiene unidos ahora en la Red es que en todos los casos forma parte de nuestro core la investigación periodística de datos y corrupción, por lo que no es un problema el financiamiento.

Obviamente nos convendría más para poder hacer mejores cosas y tener un equipo de dedicación exclusiva, pero hasta ahora podemos darnos ese lujo, por así decirlo, de destacar dos o tres periodistas o técnicos de cada organización a la investigación de estos temas.

 

(P) ¿Con qué recursos periodísticos y herramientas tecnológicas un periodista o un medio puede iniciarse en el periodismo de investigación?   

(R) Una de las cosas que impulsamos mucho desde Ojo-Público es la investigación periodística especializada. Si tenemos una reportera en salud, esa reportera va a estar asignada a salud y va a tener un perfil investigativo. Lo mismo en temas de poder, economía, política, corrupción o narcotráfico.

¿Qué implica la mirada investigativa dependiendo de la especialidad en la que estés? Implica mucha dosis de persistencia. Hay mucho romanticismo en torno a la idea de derribar o desmitificar el poder, de exponer lo oculto. Pero detrás de eso hay mucho trabajo y  en un contexto en la región donde hay muchos problemas de acceso a la información, hay amenazas judiciales.

Entonces, tener un carácter específico con una capacidad de resistencia y concentración en tiempos de crisis es aún más relevante que el dominio de las herramientas tecnológicas. Porque las herramientas tecnológicas van a cambiar. Todos los años las estamos renovando.

Además de las hojas de cálculo, las únicas herramientas que nos resultan realmente eficaces desde que empezamos son el OpenRefine, un programa abierto que te permite limpiar datos y cruzar algunas cosas básicas, y el lenguaje de programación R

“No se nace de un día para otro periodista de investigación”, enfatiza Luna Amancio. La periodista plantea que en muchos medios está el problema de poner a los periodistas a hacer muchas notas diarias. De esa manera, es muy difícil para el reportero construir una sola fuente o ir un poco más allá de los datos.

“La concentración es la mejor aliada del análisis de datos y esa mirada crítica de preguntar qué pasa si junto esta base de datos con esta otra y generar nuevo conocimiento”, determina Luna Amancio y añade que el periodismo de investigación, justamente, debería generar nueva evidencia.

“Es lo más difícil que hay, porque no requiere solo de escribir lo que ha ocurrido sino que se necesita mezclar los resultados, revolverlos y analizarlos. Y en la pandemia está muy afectada la concentración de periodistas jóvenes y adultos”, considera. 

 

(P) ¿Cuáles son las ventajas de trabajar de manera colaborativa?

(R) Lo más bonito es que en este descubrimiento o generación de nuevo conocimiento hacemos dos cosas con los trabajos colaborativos: entender de mejor manera al crimen o la corrupción y comprender que son actividades ilícitas que no solamente afectan a cada país, sino que afectan de manera sistemática a toda la región o a todo el mundo.

La experiencia más bonita es la de los Panamá Papers, donde participamos desde Ojo Público. En esa investigación se permitió conocer que existía un sistema offshore que menoscaba la igualdad en el mundo y la distribución de la riqueza.

En ese contexto, el trabajo colaborativo en periodismo de América Latina sí nos une más que las crisis generadas por nuestros gobiernos.

Ese es el camino que debemos seguir explorando. Entender que nuestros problemas son muy similares, que los actores privados tienen estrategias muy similares y los actores políticos, también. Incluso a nivel electoral uno ve que las campañas tienen estrategias que se repiten.

En un mundo tan conectado y globalizado es muy difícil ser islas y el periodismo puede, desde la denuncia y la investigación, revelar que estas malas prácticas son más regionales y generar un impacto mayor. 

 

(P) ¿Qué desafíos se plantearon para cumplir este año?

(R) Hay dos cosas que estamos revaluando. Primero, es un momento de autorreflexión. Han habido varias reuniones para ver hacia dónde avanzamos y definir cuál será el siguiente paso de la Red.

Si es que solo vamos a seguir publicando, si vamos a tener más organizaciones invitadas de países donde no tenemos presencia o de lugares en los que sí estamos, si queremos hacer algo más institucional. Nos han pedido, por ejemplo, que la Red dé talleres para periodistas. Por otro lado, estamos discutiendo cuál es el siguiente tema de investigación para este año. 

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